Veintitrés desafíos con definición suficiente para evaluación técnica, la red que corresponde a cada uno según su naturaleza y el marco normativo aplicable.
La red adecuada no depende del tamaño de la entidad ni de la complejidad del problema, sino de una sola pregunta: ¿el desafío consiste en gobernar una jerarquía cerrada de validadores, o en mover valor entre partes que ya se confían? Cada punto representa una entidad. Pasa el cursor para identificarla; haz clic para ver su ficha.
Las tres redes de la gama lila comparten el mismo entorno de ejecución (EVM), corren contratos en Solidity y son portables entre sí sin necesidad de reescribirlos, aunque el despliegue y las integraciones requieren adaptación. Se distinguen solo por el modo de despliegue: red propia sin token (Besu), red pública neutral (Ethereum), o cadena soberana interoperable (Avalanche).
Stellar es la única fuera de esa familia y por eso lleva el color diferencial, pues no admite migración hacia las otras tres. Sin embargo su capacidad de elegir qué otros nodos considera confiables ofrece una forma de control o autoridad que las otras no, sin necesidad de desplegar y auditar smart contract. Por ello resulta una alternativa apropiada para aquellas entidades que busquen trazabilidad de fondos y pagos ciudadanos con simplicidad operativa.
Ningún desafío coincide con estos filtros.
Los 23 desafíos se agrupan en cinco arquetipos técnicos. Uno concentra más de un tercio del portafolio: la notarización documental, es decir, probar que un documento existió, con determinado contenido y en determinada fecha, sin llevar el documento a la cadena.
Lectura de portafolio. Ocho entidades sin relación entre sí llegaron al mismo requisito técnico: sellar un hash con fecha y recuperarlo para verificación. Sumados los cinco de credenciales verificables —que son notarización con un emisor y un formato de credencial encima—, trece de veintitrés casos comparten núcleo, y todos caben en Besu. La decisión de cartera es entonces un servicio común de sellado y verificación sobre red permisionada, con las otras tres redes reservadas a los casos que las justifican.
Por qué el arquetipo predice la red. Los cinco casos de interoperabilidad comparten un obstáculo que no es técnico sino de competencias: cada participante tiene rectoría propia sobre su registro y ninguno puede subordinarse al conjunto de validadores de otro. El JNE y la ONPE son organismos constitucionalmente autónomos; el INGEMMET concurre con MINEM, SUNARP y SERFOR, que responden a sectores distintos; la Autoridad Portuaria coordina terminales privados que compiten entre sí; el OFIS depende de que MINEDU y MINSA le entreguen dato sensible sin ceder control sobre él. Una sola red permisionada exige que alguien administre la membresía, y ese alguien no existe en ninguno de los cinco casos. Avalanche resuelve precisamente eso: cada entidad opera su propia cadena soberana y los mensajes entre ellas se verifican por firma agregada de los validadores de origen, sin que ninguna admita validadores ajenos ni intermediario común. Por eso aparece en los casos donde la interoperabilidad es decisiva, y no en los casos de notarización ni en credenciales, donde hay un emisor único y la pregunta de quién administra la red simplemente no se plantea.
A partir del eje Gobernanza o Valor se seleccionaron 4 redes y se descartaron 2.
Los criterios de selección son:
Las cuatro primeras se seleccionaron para la realización de un piloto, mientras Cardano y Midnight se descartaron por no cumplir con ningún criterio.
El entorno de ejecución es el filtro decisivo, puesto que solo lo compilado para EVM migra a LNET sin reconstruir.
Stellar se admite pese a no migrar porque resuelve pagos con operaciones del propio protocolo, sin contratos que desplegar ni auditar.
El guion (–) en Proceso nativo exclusivo no significa ausencia de capacidades: Besu es un cliente de Ethereum, de modo que ambos ejecutan el mismo repertorio de precompilados y operaciones de protocolo y ninguno lo tiene en exclusiva. Este criterio busca distinguir lo que una red ofrece y las demás no: en Avalanche, la mensajería entre cadenas verificada por el propio protocolo; en Stellar, los pagos y la emisión de activos resueltos sin desplegar contrato alguno.
* Hyperledger Besu es un cliente, no una red: el año corresponde a LNET, la red construida sobre Besu que el Estado peruano ya utiliza y hacia la cual migrarían los prototipos. Es la trayectoria que importa para esta decisión.